(Fiel -y arriesgado- a mi estilo, voy a escribir directamente a la entrada, se me borraron un par de veces, pero lo volvere a hacer.)
Machuca, Machuca, Machuca... parace que alguién va a machucar a alguien o cosa semejante, no tal. Hace unos minutos estuve en el cine de la casa de la cultura (en La Paz, plaza Perez Velasco), no podré dar datos sobre la película: director u cosas semejantes, no las recuerdo; lo que sé es que es chilena (tampoco se historia de Chile, ni cosa semejante).
No soy crítico de cine, ni pretendo serlo, gusto de lo que hace pensar, esta película me hizo pensar, por ello no voy a meterme con fotografía, tomas, etc., etc., toda una parafernalia que hace a la película un arte, lo dejo de lado a consciencia.
Pedro Machuca es una niño pobre del Chile de los años de Allende; la película transcurre en esa época. Se trata de la historia de un colegio para gente rica, dirigida por un cura, que, influido por la ideología y el proyecto societal llevado adelante por el gobierno de Allende, lleva al colegio a niños pobres, en calidad de becarios. Todo con el fin de que socialicen y se conoscan, de tal modo que las brechas sociales de alguna manera sean traspuestas por esos niños. Pedro, conoce a un estudiante de la escuela (es una verguenza que no recuerde el nombre), con el que se hacen muy amigos, y comparten aventuras, ambos muestran al otro el mundo en el que nacieron y viven, la amistad, como en general sucede, hace que ellos convivan y hasta se respeten como diferentes, pero no como uno mejor y/o superior al otro, ciertamente en el desarrollo de la película surgen algunas confrontaciones, que puede comprenderse por el proceso de socialización previo, que pervive y que guía la existencia cotidiana de esos mozalbetes. durante esos más de noventa minutos, ellos pasan aventuras propias de la edad, peleas con compañeros; una de ellas en el patio de la escuela, en la que de una certera pedrada, le "rompen" la cabeza al amigo de Pedro, al que le decían "pituco" -quizá por rubio o blanco o que sé yo, su madre le decía gordito-, ahí precisamente se conocen y se hacen amigos; en ese conocerse también al pituco, lo llevan a vender bandiritas de los partidos: socialista y su opositor, con escenas de marchas de protesta, como las que teníamos aquí allá por mayo y junio de este año, por no ir muy lejos; o la vez en que tiene que ir al barrio donde Pedro vive y decide -lodecide su organismos, en realidad- que quiere ir ir al baño, pues comprueba que se trata de un cloaca, un poso ciego... hay que ver la reacción suya; otra escena que es aquella en la que se encuentra con la "prima" -es una huerfana, que vive en el barrio de Pedro, a la que conoce en un viaje de la escuela a su casa, en un viejo camion- de Pedro, despues de recoger unas latas de leche condensada y ella le pide que le invite uno, finalmente ella lo lleva al barrio, donde abren aquellos manjares privados, para unos y no para otros, donde terminan besándose tiernamente, escena en la que la que aparece Pedro, me recordó aquella novela que compre a cuatro bolivianos -Nerransula, de Panait Istrati-, en la que forman un interesante trio "amoroso" sin otra mediación que la curiosidad... hay que verlo, sin duda. O aquella otra escena de los abarrotes y/o tiendas de comestibles cerradas y con letreros de "no hay..." esto o aquello y que por puertas traseras vende y se ve que estas más llenas de lo que dicen; al parecer escenas tipicas de situaciones de cambio, donde estan en juego intereses. O esta otra en la que, para cerrar la película y darle un toque "épico", muere aquella niña amante, aquella niña inocentemente ninfulesca, precenciada por sus dos amantes, en la que desde mundos distintos, desde realidades distintas ven morir a una amiga. A nadie le gusta que le cuenten películas o a nadie conoci hasta ahora; es mejor verlas y tampoco soy buen narrador.
Hace tiempo pensé, y hoy recorde: son los padres quienes condenan a sus hijos, son los adultos quienes en base a estructuras estructuradas -hace tiempo, es decir, una cosa antigua es explicada por otra más antigua, parafraseando a Sartre- socializan y educan en sus hijos: ideas, nociones de sociedad y hombre y muchas otras nociones, la educación ayuda a ello, la educación en realidad, no ayuda a liberar, pues si lo hiciera estaría propugnando y promoviendo sus propia extinción, todo aquel que se libera de la educación se da cuenta que los años escolares y todo aquello que tiene que ver con un aula, es una perdida de tiempo, si algo bueno tiene la educación, eso, quizá, ha de ser enseñar a leer y escribir, por lo demás el centro que propugna la críticidad es la que forma esas mentes homogeneas y tantas ideologías que hacen que los hombres se vean como enemigos, sin percatarse que son sólo diferentes, ni superiores, ni inferiores, sólo diferentes. En fin, me parece, que la educación y las sociedades adultas, que son las que estructuran lo que se debe saber y lo que, no dan lugar a elegir, no educan al individuo para que eliga, lo educan para que reproduzca... bueno no voy a entrar en otras disquisiciones. Machuca es para verse y pensarse, esta cerca de nuestra realidad, no es igual, pero esta cerca. En cuanto pueda volver a verla la vere, se que me da nuevas ideas para pensar.