Es un día normal como los demás, aunque me empeño, en creerlo diferente, no puedo hacerlo, porque al final me doy cuenta que sólo es producto de mi fe, que es o no especial, esta conciencia me aplasta contra un muro aparente que se extiende delante de mi, choca a mis narices y no puedo huirlo ni derribarlo; esta verdad machaca y machaca y no me importa que lo siga haciendo, si de todos modos... si de todos modos seguira ahí mañana y pasado mañana, se estrallara conmigo como un huevo lanzado con rabía y me sentire avergonsado como si de verdad fuese un huevo...
Porque nos empeñamos en vivir algunos días como trascendentales y otros como normales: ¿qué tiene ese día de especial? ¿un nombre ya lo hace especial? No lo sé y creo que no importa mucho, la gente lo vive como especial, le da sentido a sus existencias, que quizá sería vacio sin ese día, quizá ellos lo necesitan más que yo, quizá necesitan llenar vacios, para no ponerse a pensar en sus vidas y que es ella, o que es lo que hicieron de ella, o que sentido tiene vivir y no querer hacerlo, no lo sé, no puedo saberlo y no me importa mucho... quizá no deba tratar de cuestionar esos días especiales y vivirlos solamente.
Éstos úlitmos días fueron así, se vino una fecha tras otra, no voy a mencionarlas, ni siquiera debo hablar de ellas...
Estoy a la espera, no sé en realidad lo que espero, pero espero, espero una sorpresa, que la vida me sorprenda, eso es: que la vida me sorprenda y me deslumbre, que mi existencia, hoy, sea diferente de ayer, que sea diferente de todos los otros días... es muy trsite darme cuenta que mi existencia también es rutinaría, hago siempre las mismas cosas, las mismas cosas, una y otra vez, y luego soy yo quien recrimina la rutina, mejor callo... es una pena, otra vez voy a terminar callando, no voy a decir palabra nunca más; ja!! Ni yo mismo puedo creerme esta mentirilla, que estupidez, completa y burda estupidez, hoy voy a beber y voy a morir, ya no soporto la soledad, ya no soporta la incoherencia, no soporto la vida y su perra convención a la que no pude adaptarme, no lo pude, porque no lo quise, ahora puedo lamentarme, pero no lo hare, no voy a lamentarme de mi suerte, le voy a poner un fin, eso es todo, le voy a poner el fin; Sartre tienen razón la solución a la angustía es el suicidio, no hay otra solución, todas las demás son salidas, no soluciones, no voy a escaparme de la angustia, no le voy a hacer el quite a la angustia, le voy a poner, pero sigo hablando, y miestras siga haciendo eso, no le he puesto aún ese fin, quizá lo estoy dudando, quizá no soy capaz ni de hacerlo, quizá sólo soy capaz de mis peroraciones, cual niño haciendo su rabieta...
Y, aquí estoy, esperando la noche, no sé bien que es lo que espero, quizá que el día se acabe, si que se acabe y que no vuelva a mi vida, que no vuelva nunca, que se extinga con ese sol que yace en el horizonte, que muera, que muera al menos el día, porque yo no lo hare, yo no morire, yo me matare...
No queda nada, no queda más que un poco de alcohol, apagara mi sed, el furor.