enero 24, 2006

Hace días que no duermo, ni como, ni bebo, ni... no hago nada y no me siento mal por ello, tampoco me siento bien; me sumí en una especie de hastio, como si no quisiese vivir, me puse a pensar en el sentido que tiene Samsa bicho, me puse a pensar en la vida fantástica de Haller y la "pedofilia", su admirada, por mi "pedofilia" de Humbert, me puse a recordar la vida solitaria de Roquentin y todas sus vidas son una vida y no es una vida, sino como imaginada, aunque luego me puse a pensar en la vida de sus autores si es que los puedo disgregar, separar uno del otro... que error mío.
Me gustaría tener una vida como la de ellos, una vida excepcional, aunque debo confesar que la de Roquentin es la me gusta más, no es como dice la Speding los "devaneos de un cojudo", creo que dice algo aproximado, quizá no lo entiende porque es mujer y no digo que una mujer no pueda entender, sino que... mejor no digo nada, no vaya a ser que me caen encima las feminsitas y toda su teoría y legislación.
Han pasado ya muchos días desde que se fue, no fue una mujer y no es un "hombre" como están pensando, es de diferente naturaleza, no se los voy a contar, soy muy envidioso y no quiero decirles lo que estoy sintiendo y no les quiero contar de esa otra diferente naturaleza.
Ayer vi, una niña llorar en la calle y me dio pena, aunque unos pasos más allá me olvide de ella, era pobre y harapienta, que me importa, por qué ha de importarme a mi, si a nadie lo hace; así que la olvide y me fui, aunque durante toda la tarde la recorde, luego pude darme cuenta por fin que se trataba de una mujer y no de una niña y yo no era un hombre sino un niño y aquella mujer pobre, pero ya no harapienta era mi madre, lo vi como se ve una pelicula, luego desperte y no mera ni un bicho, ni ninguno de los hache haches, ni mucho menos un Roquentin, me vesti y me fui al colegio, ese día no que´ria ir pero fui, era mi deber, odio el deber...

enero 05, 2006

y así

Es un día normal como los demás, aunque me empeño, en creerlo diferente, no puedo hacerlo, porque al final me doy cuenta que sólo es producto de mi fe, que es o no especial, esta conciencia me aplasta contra un muro aparente que se extiende delante de mi, choca a mis narices y no puedo huirlo ni derribarlo; esta verdad machaca y machaca y no me importa que lo siga haciendo, si de todos modos... si de todos modos seguira ahí mañana y pasado mañana, se estrallara conmigo como un huevo lanzado con rabía y me sentire avergonsado como si de verdad fuese un huevo...
Porque nos empeñamos en vivir algunos días como trascendentales y otros como normales: ¿qué tiene ese día de especial? ¿un nombre ya lo hace especial? No lo sé y creo que no importa mucho, la gente lo vive como especial, le da sentido a sus existencias, que quizá sería vacio sin ese día, quizá ellos lo necesitan más que yo, quizá necesitan llenar vacios, para no ponerse a pensar en sus vidas y que es ella, o que es lo que hicieron de ella, o que sentido tiene vivir y no querer hacerlo, no lo sé, no puedo saberlo y no me importa mucho... quizá no deba tratar de cuestionar esos días especiales y vivirlos solamente.
Éstos úlitmos días fueron así, se vino una fecha tras otra, no voy a mencionarlas, ni siquiera debo hablar de ellas...
Estoy a la espera, no sé en realidad lo que espero, pero espero, espero una sorpresa, que la vida me sorprenda, eso es: que la vida me sorprenda y me deslumbre, que mi existencia, hoy, sea diferente de ayer, que sea diferente de todos los otros días... es muy trsite darme cuenta que mi existencia también es rutinaría, hago siempre las mismas cosas, las mismas cosas, una y otra vez, y luego soy yo quien recrimina la rutina, mejor callo... es una pena, otra vez voy a terminar callando, no voy a decir palabra nunca más; ja!! Ni yo mismo puedo creerme esta mentirilla, que estupidez, completa y burda estupidez, hoy voy a beber y voy a morir, ya no soporto la soledad, ya no soporta la incoherencia, no soporto la vida y su perra convención a la que no pude adaptarme, no lo pude, porque no lo quise, ahora puedo lamentarme, pero no lo hare, no voy a lamentarme de mi suerte, le voy a poner un fin, eso es todo, le voy a poner el fin; Sartre tienen razón la solución a la angustía es el suicidio, no hay otra solución, todas las demás son salidas, no soluciones, no voy a escaparme de la angustia, no le voy a hacer el quite a la angustia, le voy a poner, pero sigo hablando, y miestras siga haciendo eso, no le he puesto aún ese fin, quizá lo estoy dudando, quizá no soy capaz ni de hacerlo, quizá sólo soy capaz de mis peroraciones, cual niño haciendo su rabieta...
Y, aquí estoy, esperando la noche, no sé bien que es lo que espero, quizá que el día se acabe, si que se acabe y que no vuelva a mi vida, que no vuelva nunca, que se extinga con ese sol que yace en el horizonte, que muera, que muera al menos el día, porque yo no lo hare, yo no morire, yo me matare...
No queda nada, no queda más que un poco de alcohol, apagara mi sed, el furor.