Son solo las diez de la mañana y creo que tendré que calentarme el gaznate con un poco de whisky. Desde el estudio puedo ver las montaña, y hay ranúnculos en flor justo al entrar por la puerta.
Barbara me llamó por teléfono antes de salir, me explicó lo agradable que había sido la comida contigo. Creo que terminaré el cuento hoy o mañana, lo dejaré en un cajón durante un par de semanas y trabajaré en el otro libro, antes rematar el cuento y enviarlo.