abril 17, 2006

Escribo esto a dos días que él se fue. Finalmente lo hizo, nunca le creí capaz de suicidarse, muchas veces le oí hablar sobre la muerte, sobre el suicidio, sobre su muerte, solía decir él no apegarse a la vida, que ese era un sentimiento en extremo narciso y que él no lo albergaría… yo, solía sentir curiosidad por ese desapego a la vida de su parte, aunque no daba muchas explicaciones a mis interrogantes. Sucedió el jueves trece de abril de este año, este dos mil seis será recordado, por mi, toda la vida; fue al día siguiente, el viernes que recibí una carta de él, en la que me pedía que publique sus escritos y todo aquello que se me ocurriese publicar acerca de él, en su blog, en la carta me daba su nombre de usuario y la contraseña, asimismo me prescribía algunas instrucciones; ante todo no quería que su nombre se revelase, el odiaba su nombre, no por tenerlo ni porque el nombre en sí, sino porque creía que un nombre no era otra cosa que una marca de identificación… bueno, ustedes como yo, saben, más o menos, por sus escritos lo que él pensaba sobre ello… me pedía utilizar algún pseudónimo para hacerlo conocer.
Solía leer lo que el escribía, muchas cosas de ellas, tuve el honor de conocerlas antes de que se publicasen en su blog, también solía leerlo aquí, aunque nunca tuve el valor de esgrimir mi opinión respecto de lo que escribía, no creo que pueda uno tener un juicio al respecto y si algo puedo decir, será sólo una opinión…, si algo hice fue: hacerle conocer lo que me había hecho sentir un escrito suyo o una fotografía… tuve la dicha de conocerlo un poco más y quizás un poco mejor que todos ustedes, lo que sus escritos me hacían sentir era de lo más diverso, si alguna vez le dije algo, el no atinaba sino a cambiar de tema tan hábilmente que yo, en general, creía que no habíamos hablado de mis opiniones sobre sus escritos en ningún momento, o sucedía, en algunas ocasiones, que decía simplemente: gracias, hacía una mueca y se quedaba silencioso… sus silencios que me causaban curiosidad y lo envolvían a él en un aire de misterio, en esos momentos no se me ocurría sino callar y comerme mis preguntas; luego algunos momentos solía hablar de algo que había leído, algo que vió o algo que sintió.
Sepan, también, que me hablaba de los que lo comentaban, de algunos de ustedes no conocía sus nombres verdaderos, pero eso no le importaba mucho, me hablaba de sol, solía decirme que sus palabras lo seducían… me hablaba de Karen, a la quería conocer más y un poco mejor, de Felipe, otro amigo suyo con el que se habían embriagado un par de veces bebiendo vino, que era uno de sus placeres… de perplejo, que según me dijo había dejado de escribir, algo lamentable según dijo, me hablo de Mariana, de la que admiraba su prosa, de aemaeth, que para él era un deleite leerlo, lo leí también yo y pude ver la causa de tan buena opinión que ese personaje le merecía, solía reír con los dibujos del Chico Larva…ruego que disculpen mi memoria, me hablaba de muchas otras personas que yo olvide en este momento, no lo hago por descortesía… quiero decir, que él no ponía en una jerarquía y esa enumeración sólo responde a mi memoria y no a la suya, les ruego me achaquen este desliz, no a él, en fin me hablaba del todos aquellos que le dejaban algún comentario, de quienes no sabía si tomar con seriedad, no sabía si lo que escribía “gustaba” realmente o si aquellas y aquellos que lo leían, le decían todas esas cosas agradables para hacerle sentir bien, para alabar un poco su ego, como ya dije, el nunca fue bueno para asimilar halagos, me dijo una vez, que no sabía asimilar halagos, porque de niño siempre había sido objeto de burla y olvido, nunca le habían dicho una palabra de aliento, ni nada parecido y según, todo era aprendido por socialización y la educación, permitía a una persona saber reaccionar ante el halago o no saberlo… también me hablaba de las personas a las que solía leer y/o visitar, no solía juzgar lo que leía, pero a veces me decía, le escribí, esto o aquello a tal persona, espero no lo tome a mal… luego agregaba: es que me hizo sentir estas o aquellas “cosas”… se emocionaba mucho con lo que leía, en fin su imaginación lo llevaba hasta el mismísimo campo de batalla, le hacía vera la mismísima señorita Barkley de un adiós a las armas, le hacía ver esos ojos sin expresión de Anny en la estación de tren, visto por Antoine Roquentin, veía a ese payaso de Heirich Böll, se hubo enamorado de Dolores Haze, a la que en silencio deseaba conocer… sobre la lectura solía decirme que como el alcohol, el tabaco y el sexo, a la larga terminaba siendo adictivo… es muy triste para mi saber que no lo volveré a ver… hoy fue su entierro y no me atreví a acompañarlo: a él, a su familia… pues, él no quiso que lo enterrarán, él quería que lo incinerasen, el me decía: “cuando muera deben quemarme en una pira”, para esta labor había comprometido a su hermano menor Eddy, y a su pareja sentimental Wara, y a un amigo suyo, que no me dijo quien era; en ese orden los había comprometido, si ninguno de ellos lo hacía, lo debería hacer yo, yo se lo había prometido y no pude cumplirle, no porque no quisiera, no pude, pues creí que moriría más adelante, a sus cuarenta o cincuenta años, quizás más… no pude cumplirle… por mi lo iba a cumplir, pero sus padres se responsabilizaron, como también él en cierto modo aún “dependía” de sus padres, ellos sintieron su responsabilidad darle sepultura; aún no vi a nadie de su familia, no tengo el valor de hacerlo… me conocían poco… yo quise cumplirle, quise cumplir mi palabra… aún no lo puedo creer, quisiera que fuese un sueño, quisiera que él me encontrase en aquella calle, en aquellas gradas donde solíamos sentarnos a observar, de vez en cuando, algún crepúsculo… donde solíamos conversar horas y horas, quisiera que él…
No lo había visto hace una semana y eso no me extrañaba, solía encerrarse en su habitación y no salía de ahí sino para ir al baño o comer alguna que otra cosa… la última vez que lo vi, me contó que asistía a sus clases en la carrera de filosofía de la UMSA, se mostró algo entusiasmado, aunque, como era de esperarse, me hablo ácidamente acerca de algunos de sus docentes, los que según él deberíamos hacerlos comer con los perros, ya que hacían daño a generaciones integras; yo creí que sólo era uno de esos momentos más, que estaría encerrado en su cuarto, al que odiaba y amaba, creí que era uno de esos momentos más, y que después de un tiempo lo vería y me hablaría acerca de la vida, acerca de sus estudios, acerca de mujeres, de sus deseos, de sus fantasías, de sus temores… nunca le creí capaz… disculpen, no me siento bien hablando de él, pero siento que debo hacerlo, sino porque me habría dado los datos para ingresar a su blog, es lo que me pregunto; sé que lo hizo porque… que importa en este momento… sentí la necesidad de hablar de él, de darlo a conocer, de hablarles del hombre que yo llegue a conocer y del que no me arrepiento haber conocido, lo que me da rabia es que haya hecho lo que hizo, que haya cedido a sus temores… no lo creí capaz, siempre me pareció muy cobarde como para el suicidio, me lo imagine, siempre, a diez, veinte, treinta años de ahora, de este tiempo, me lo imagine como un viejecito solitario que escribe en cafés y que anda cuestionando todo lo que se pone delante de sus ojos, que dice lo que piensa, que dice… ahora no lo tengo y siento un vacío que no se explicar, que no quiero que este más, siento… ya no voy a tenerlo, hablándome de su “manifiesto inconformista”, un escrito que según el representaba las bases de lo que quería lograr en arte y ciencia, y que según él, debería expresar sus metas en la vida, las bases de su pensamiento; un pensamiento que lo cuestiona todo, porque según, él, estar de acuerdo con algo es conformista, que no ir un poco más allá cada vez es ser conformista, que preguntar es sinónimo de búsqueda y la búsqueda se la emprende porque no se esta conforme… ya no me hablara sobre la bolivianidad, que según él había que estudiarla ontológicamente, que según él era posible, que era posible hablar de un ser-boliviano, ya no esta aquel joven que quería hablar de su país, porque era de ahí donde debía comenzar y no desde fuera, quería seguir la senda abierta por Tamayo, por Reynaga… ahora ya no puede caminar, ya no puede pensar… ahora sucederá lo que decía él que sucede con los escritos; ahora ellos vivirían… él solía decirme, que los escritos de un hombre vivo estaban muertos y que cobraban vida cuando este moría y que era en ese momento que se tornaban fijos, que era cuando se asentaban como puntos concretos de discusión, pues consideraba que de vivo, el autor de esas ideas podía aún rebatirlas y hasta reformularlas… él esta muerto y sus escritos viven y me gustaría que no fuese así, me gustaría que él estuviese vivo… disculpen, hablo de él como si se tratase de un escritor consagrado, termino que no le gustaba mucho, para mi siempre fue… él sabía lo que pensaba… disculpen, se trata solamente de un escritor que fue conocido por ustedes, pocos lectores y amigos suyos, él era tímido en vida y no se atrevía a mostrar lo que hacía, comenzaba a hacerlo por este medio, que él tomaba con entusiasmo y seriedad… agradezco hayan oído mis peroraciones… es mi forma de presentarle mis respetos, es mi forma de hacer conocer lo que él era, se que me traicionan las emociones, se que me traiciona la memoria en este momento… me gustaría ser más concreto, más preciso y un poco más claro, me gustaría escribir como él… en todo caso, aquí podrán seguir leyendo sus escritos y podrán ver sus fotografías, que pensaba él presentar en una exposición, me dijo que para conseguir algo de dinero, pues la pobreza lo estaba cercando, lo aprisionaba cada vez más… bueno, ahora estoy aquí, escribiendo por él y para él… a esta hora de la tarde, a esta hora aciaga en mi vida… le digo adiós a quien ustedes conocían como T-bone…