diciembre 13, 2010

mayo 24, 2010

Se me ocurre…

Allá en la acera de enfrente tres chicas, casi niñas, lascivas, esperan cruzar la calle. Una de ellas viste una polerita lila muy ajustada y pantalón negro; la otra lleva una polerita negra algo holgada y pantalón blanco y la tercera –a mi cuenta–, una polerita ajustadísima roja que deja ver un ombligo púber, y pantalón negro; todas usan gafas de sol, que le da un aire modelical; las muy zorras, se hacen a las ‘mamis’; ajenas a mi mirada y muy atentas a su vanidad; perras disfrazadas de vírgenes; tras sus mascaritas de rimel y lápiz labial sólo quedan unas rameritas… mejor las olvido.

Hace un sol espantoso, y se me ocurrió salir abrigado. El cielo esta azul, muy azul: no exagero. Después de tantos días lluviosos y nublados, me parece muy extraño ver al sol, es como si calentara demasiado, como si retostara mi piel. Allá afuera, donde estaban esas pollas, ya no queda nadie ahora. Allá afuera la gente camina en camisa o polera, lo más destapada posible; las mujeres me interesan, los hombres… bueno ellos se interesan por las mujeres, como yo…
Puta, zorra la que veo, a la ‘puta’ con ella, le voy a entrar al charle a una vieja que esta buena; está sentada allá, a la otra orilla del café; ha de tener más de treinta, pero que importa, esa cara esta buena y aunque es lo último que me interesa… No sé, quizá espera a alguien, a un macho fornido y buen follador… que joder, si pudiera ir con esa vieja; yo no me arrepentiría, ni ella… No sé porque hoy desperté lascivo, ha de ser por el sueño; estos mis sueños eróticos… no voy a quejarme, me gustan y los disfruto… aunque, me están llevando por no sé que derroteros, cuanta porno he visto últimamente, todo por… todo por unas zorras y sus pechos… si que estoy enfermo, cada vez lo estoy más; ya no debiera leer lo que leo, ni ver lo que veo, pero cómo evitarlo, cómo carajo hago para evitar… puedo sacarme los ojos, también puedo… otra vez a darle con los posibles: que si puedo esto o aquello… Soy pusilánime en extremo y no pesco una gorda, ni un marica, para nada miro a cuanta hembra pasa por mis ojos, para nada deseo sus piernas, para nada… al final me quedo solo y con la verga en pie de guerra.

~°~
Volví mis hermanos. Todo salió bien. Fui como se dice: a cambiar el agua a las aceitunas. Estamos aquí, sentados a la mesa del café Koroba: Pete, Georgie y yo, Alex, no tenemos un Lerdo que sería de verdad lerdo y seríamos los drugos; no somos unos ‘aliens’, tomamos los nombres de Burgess, quizás somos sus alter egos o amigos, lo hacemos por joda. Queremos ser como esos cuates, todo jodidos, todo walaychos; sin preocupaciones de ningún tipo.
Estamos tomando cerveza, no tenemos quivos como esos cuates, además en las novelas siempre se tiene lo que se quiere, pero nosotros somos reales.
―¿No es así muchachos?
―¡¡¡Si!!!
―¡Salud! ¡Por nuestra causa!
―¡¡¡Salud!!!
―Alex, ¿cuál es nuestra causa?. Me Pregunta Georgie.
―Puta que eres cojudo…
―Perdon.
―¡¡Calla!! Garrapata alcolifera; ya encontraremos nuestra causa.

Mis cuates no captan la esencia de lo que quiero hacer de ellos, de nosotros, con el tiempo ya lo harán, van a abrir los ojos.
Por el momento no se me ocurre algo, tengo nada, ya se me ocurrirá alguna cosa.
―Ya se me ocurrió algo, mis ebrios apestosos. Por el momento bebed, camaradas bebed y no hagáis más observaciones a mis palabras o lo pagaran caro.

Todos callan, eso esta bien, es signo de que obedecen, pero carajo, estos no son los drugos y yo no soy Alex, pero puedo serlo y ellos pueden ser mis drugos: todo es cuestión de tiempo, con el tiempo ya lo irán creyendo.
Ahora todos, veo, miramos a la misma zorrita, lastima que vaya con su madre, una vieja rellena y adiposa. Si que esta buena la changuita, si no estuviera la vieja, palabrita que me la charlo y me la fornico, total para que se viste como ramera; que no digan que somos nosotros los ‘malandros’, los malchicos si quieren. Caray que soy capo, ya hasta me considero un malchico, ya estoy hablando mecánicamente; ellas son las que provocan, despiertan mis bajos instintos con sus vestimentas. Si vieran la cara de estos babosos, ¡como la miran! Yo diría que se la comen con la mirada, que se la están desnudando y fornicando con los ojos; ya estarán, en sus alcohólicas mentes, follándosela por todos los huecos.
Creo que vamos a empezar robando cosas y luego asaltos, no a viejos, algunos no tienen una boñiga. Esta noche les voy a llevar, por los meandros de la prostitución, tengo un poco de plata, la vamos a gastar en putas frías y que se tiran como muerto, vamos a follar todos con la misma, si no se animan, me consigo otros cuates, más de bolas; si lo hacen, ya pensare lo que haremos mañana.

En la calle, se la esta chupando jodido un cuate a su ñata, hace que se me pare el salchichon…

―¡¡Ya suficiente!!

Al cabrón del Geogie, lo pille con la mano algo distraída.

―Vamonos.

Callados obedecen mis malchicos; se aliñan un poco las ropas y detrás de mi salen. Los voy a llevar a romper vidrios, vamos a ir a apedrear casas en la Garita, ahí hay puros antros, no les importara mucho, eso espero.

―Muchachos, cojan piedras, todas la que puedan cargar y no les incomoden, que sean medianas, como para tumbar un vidrio.
―¿Para qué mano?
―Tu obedece Pete, eres el más listo, ya lo estarás conjeturando…
―No aún cuate…
―Si, dinos para qué mano…
―Georgie, Georgie, Georgie… ¿son de ‘bolas’ o no son de ‘bolas’? ¿Me siguen o no? Ahora pueden irse si quieren, lo que haremos esta noche es mejor que esto, tómenlo como un entrenamiento; calmados camaradas, no se corran cuando aún no hemos comenzado.

~°~

No puedo creer que escriba tantas sandeces; me retracto. Ahora retorno con lo mío.

Estuve todo el día fuera de casa, no quiero regresar, aunque este lugar ya comienza a cansarme. Antes de entrar, creí que sería un lugar interesante: no lo es, que desperdicio, me fastidia; hay viejas y viejos con otros viejos parloteando en las mesas, lo hacen dándose mucha importancia, adoptando aire de intelectuales, pura pose… no sé porque estoy desencantado, quizá porque quería encontrar aquí otro aire, un aire de tiempo detenido, pero no es así, las fotos en blanco y negro de antaño de esta ciudad, me parecen burdas imitaciones, las vi mejores en otros sitios; la pintura de la pared, medio naranja oscuro, medio café, no combina mucho con la otra, que es amarilla, pero que tampoco es amarilla; en suma, no me parece nada especial esta casucha, la daba tanta importancia antes de conocerla, de penetrarla; me doy cuenta que aquí sólo hay viejos roñosos que divagan sobre lo ya pensado y no piensan cosas nuevas, creen que ya saben todo, sus ojos los delatan: seguros de sus conocimientos. Por otra parte, hay otros que vienen aquí por vanidad, sólo por su “historia”; yo, vine por curiosidad, ahora que lo pienso mejor, el otro café, el que suelo frecuentar, me gusta más. Aquí, no me gustan sus manteles verderojoamarillos con ojos que no lo parecen. Bueno ya no importa, quizá ya no vuelva nunca a este lugar, pienso que sería mejor… ¿Qué hago yo aquí, con todos estos viejos y con todos estos humanos, orgullosos de ser sociales? No es este mi lugar, yo no pertenezco aquí, no pertenezco a ningún lugar, ahora lo veo claro: no pertenezco a ningún lugar, pues, afirmar ello, sería aceptar que la tierra, lo geográfico nos hace y pienso que lo geográfico no es más que una casualidad, yo no elegí nacer aquí, pero aquí estoy, yo no elegí muchas cosas a las que de pronto fui arrojado y tuve que asumirlas, tuve que responsabilizarme de ellas; creo que por eso no sé qué hago aquí… Unos viejos tísicos me aturden con sus risas seniles y que se asemejan cada vez más a la muerte, si por mi fuese, por un momento, por un solo momento, me portaría como un malchico, si, como un drugo y les daría unos joroschos tolchocos… pero no puedo devenir ese personaje ficticio, yo soy lo que soy y no puedo ser otro que yo mismo, aunque se que esa afirmación es un tanto ambigua, pero no hallo otra forma de afirmar lo que soy.
Lo de bueno que halle aquí, fue un antiguo camarada, un general del ejercito, un tal Delgadillo, un viejito que recuerdo con aprecio de mis años de soldado, después no puedo hallar nada que sea verdaderamente importante y digno de mención, puros cipayos, chupatintas o representantes del cholaje: gentes, eso es: gentes, son individuos, son gentes, su existencia no tiene sentido sin el número, si no son parte de algo más grande que ellos; solos, son nada.
Pienso que debo dejar de lado estos juicios, estos pareceres, para otro momento, mejor sería, me parece, seguir escribiendo el cuentito ese.

~°~

―Bueno le entramos. Contestaron todos, dudosos, pero se mostraron seguros, o al menos eso intentaron.
―Así se habla, mis queridos cholos.
De ese modo fue que iniciamos nuestras andanzas, se que mi historia se parece mucho a la del Burgues ese. Juro que no le copie, sólo es una similitud… carajo, me doy pena, queriendo escribir como ese cuate, segurito se reiría de mis peroraciones; pero bueno, como les dije, esa es una novela y lo mío más bien es una crónica, pues, relata lo que hacemos, es lo que hacemos y lo que haremos con mis cholos, sólo somos tres, pero mejor así, no necesito un cuarto y si aparece, bien que aparezca.
Esa noche fuimos ande las putas, llovía a chorros y decidimos beber y aliviar nuestra excitación mirando una peli porno en la casa de Pete. Este cuate vivía solo en su depa, un cuartito pequeño, pero cómodo; no recuerdo mucho, al día siguiente desperté primero y luego desperté a los muchachos, no quisieron levantarse los vagos y me fui. Afuera hacía buen tiempo, un sol intenso, después de días de estar con lluvias y frío, no importaba mucho ese cambio de clima; era sábado y no había mucha gente en las calles.
En la tarde fui a casa de Georgie, su vieja me dijo que no estaba, que no había llegado, por eso que me fui a la casa del Pete, esta noche si haríamos lo de ayer, lo que no hicimos, los cuates estaban ahí mirando otra peli porno.
―Que tal manitos.
―Aquí. Contesto Pete, de mala gana.
―checa esto. Me dijo Georgia. Una vieja rubia era follada por dos cuates en un baño. No había dialogo en la peli, todo era adentro-afuera, afuera-adentro, la choca fingía sentirlo y los cuates de la peli también. Uno por delante y otro por detrás. Los ojos de Georgie se iban a salir de ese cráneo morboso. Pete, estaba más tranquilo, ese mano no pasaba noche sin sobarse.
―¿Les gusta mucho hermanitos?
―Pues claro. Dijo Georgie, excitatidísimo. ¿A ti no?
―Esta noche tendrán que ponérsela a unas viejas. Dije, sin contestar la pregunta del Georgie.
―Que bueno mano; yo las haré gritar, adentro muy adentro las voy a dar. Dijo Georgie; Pete sólo sonrió malicioso y frío, como si esperase ese anuncio.
―Antes vamos a saltar quivos en algún lado.
―¿Dónde?. Pregunto curioso Pete.
―No sé, en algún lado, donde sea más fácil. Respondí con seriedad.
Esa noche salimos y nos fuimos directo a la calle de las putas. Allí nos metimos a una tienda de teléfonos celulares. Robamos en efectivo, no queríamos productos…

Me cago en esto, no puedo desprenderme del Burgues, no puedo imaginar sino a sus drugos, cuando veo a mis cholos, me falta uno, pero sólo puedo ver al Billyboy, el durango y el viejo (o starrio) de la home. Necesito algo diferente, algo mío, es no soy malo, nunca le pegue a nadie y me metí a capo de kholo; creo que ellos se creyeron más que yo eso de la violencia; por mi parte, soy un meón de mierda, no me atrevo sino a parlotear como radicalmente waso, como un matón, pero no lo era; puta que era cojudo, haberme metido a jueguitos que no quería continuar.
Qué se hace, cuando no se sabe como continuar. Ustedes saben, cuando se dio un paso y no se sabe como continuar caminando. Estoy sentado en este café, queriendo imaginar: como mis cholos pueden desligarse de los drugos, como pueden tomar su camino, no sé que deben hacer, bueno quizá lo sé… pero me apego mucho a ese libro; no puedo pensar porque nunca fui un malchico, no puedo imaginarlo, pues, para hacerlo hay que vivir, un poco al menos, ese mundillo; yo pienso que es así, sino no se puede hablar de ello… bueno aquí sigo; muchas copas después, sin poder imaginar como van a continuar mis kholos; la idea es buena, me gusta, pero como la continúo.

Esa noche salimos y nos fuimos directo a la calle de las putas. Allí nos metimos a una tienda de barrio, como un pequeño supermercado; sólo estaba una anciana y una señora de entre treinta y cuarenta años, algo seriota, pero muy mona. Tome de un estante una botella de cerveza y la puse en la mesa, donde se pagaba. La seño me miro de pies a cabeza y luego dijo que “eran siete bolivianos”, le di un billete de diez y cuando bajo la mirada para buscar el cambio, tome la botella, ví que la seño estaba ocupada y le dí, ahí nomás, un golpe certero en la cabeza, mis cuates vinieron en seguida y la vieja no opuso resistencia, no sabía si llorar o gritar, creí, por un momento que le estaba dando su paro, no la molestamos. La otra, yacía en el suelo, toda sangrante; me asuste un poco, por lo que veía, creía que estaría muerta. Tomamos el dinero y nos fuimos, salimos del lugar, con calma y sin levantar sospechas, total, esa zona era peligrosa y cada noche sucedían asaltos y homicidios y nadie hacía algo por detenerlos; de todos modos, dos cuadras más allá comenzamos frenética carrera. Sólo paramos cuando llegamos a la plaza de San Francisco y nos metimos por la Figueroa, allí habían unas rameras que estaban nomás buenas; estaba en una “oficina”. Allí había ido yo un par de veces y conocía a la “Fabiana”, así se hacía llamar la gorda que administraba las vaginas de las ñatitas que allí había; la “Bianca” era la que me gustaba y a la que me folle las veces que fui. Ella pregunto si “quería a la de siempre” le dije que “si” y que me la llevaría fuera, primero se opuso, pero con un poco de plata la soltó. Mis kholos esperaban afuera; ella tomo un abrigo azul, muy largo y se lo puso, me tomó del brazo y nos fuimos.
―No creí que te vería tan pronto. Me dijo, con mucha confianza.
―Bueno, aquí estoy. Le dije sonriente.
Afuera mis cuates debían seguirme a unos pasos de distancia y así lo hicieron. La lleve a un hotelucho que había cerca, un lugar de mala muerte. A la entrada me recibió un joven derrotado por la vida y sin sueños, tenía el aspecto desaliñado y una cara pecosa horrorosa. Le pedí un cuarto y me lo dio; el sabía a lo que venía y no hizo muchas preguntas; me dio la llave y me fui con Bianca; subiendo las gradas, le pedí que me esperara, fui hasta ese tipo y le dije que dos amigos vendrían y que los dejara pasar; me pidió que me costaría y le di cincuenta pesos y no dijo nada más. Volví donde Bianca y subimos al catorce. Sin perder tiempo se quito el abrigo, sólo llevaba interiores, no se los quieto, sabe que me gusta quitárselos; se tendió en la cama, mientras yo fui al baño. Cuando volví, ella se había desnudado y me hizo un gesto con la mano, yo de mala gana la seguí y comencé a toquetearla por todas partes. En eso entraron mis cuates. Mientras sujete a Bianca; ella no tenía muchas fuerzas, pues decía que tenía dieciocho, pero yo sabía que tenía menos, quiso gritar y de un golpe la hice callar, una lagrima asomo sus ojos, ya muertos hace tiempo; no sentí ni rabia ni otro sentimiento. Yo comencé con el mete-saca. Ella no dijo nada, sólo cerro los ojos, yo le dije que lo sintiera, que lo viviera y comenzó a fingir, en eso aparece Pete y la enfunda por atrás, ella grita un poco, pero se deja, pues, le muestro el puño; el Georgie a distancia nos miraba y se masturbaba; pobre kholo, de lo que se perdía.
Así nos quedamos como tres horas, fornicando con la niña, que ya no daba más del cansancio. No entiendo porque estaba cansada, si ella no había hecho esfuerzo; quizás estaba derrotada por dentro y no quería luchar, para qué, se estaba jugando la comida.
La dejamos medio inconsciente en aquel cuarto. Georgie antes de irse la meo por todo el cuerpo. Yo no dije nada. Le dejamos algo de dinero y nos fuimos a un antro a beber, tenía que alcoholizarme, me hacía mucha falta. Ellos, mis camaradas parecían satisfechos, yo no me sentía así, sentía algo muerto dentro de mi, sentía que no era yo. Bebí, bebí para olvidar, quería olvidar todo, no quería recordar esa carita de niña de ojos cadavéricos. Gastamos todo el dinero bebiendo con las zorras que conocimos, por el dinero y por el alcohol gratis, nos cogimos a siete chicas, tan buenas como Bianca y más putas que ella. Nos recogimos muy de madrugada, muy borrachos y envalentonados, en ese momento habría matado a quien se cruzara en mi camino, no por odio, por la rabia que llevaba dentro y por el que sentía para conmigo mismo. Estaba cabronamente emputado conmigo y les dimos una paliza a unos changuitos pandilleros, que se querían pasar de pendejos con nosotros; les dimos buena zurra y tuvieron que salir corriendo por sus vidas. Por primera vez me sentí poderoso y temido, y que cool se sentía que te tengan miedo.

No sé que huevadas escribí hasta ahora, tampoco quiero averiguarlo, no voy a volver y leer lo que escribí, no soy tan osado para ello, pues me da miedo descubrir que son cosas que pienso y siento, me da miedo descubrir que posiblemente me refleja; prefiero olvidarlo y pensar que es un escrito que esta influido por el Burgess ese y sus tolchocadores, me gusta es apalabra y esta otra: joroscho; se oye bien, ¿no les parece? Se oye muy bien. Ese amigo sabía escribir, me gustaría escribir mejor que él, inventarme palabras… ha de ser bueno eso… más bueno ha de ser vivir como esos dragos.
Este Café tiene algo diferente del otro. Aquí atienden mujeres y allá varones; las chicas de aquí, visten trajecitos beige, que dejan ver sus piernas, quizás para recordar a los viejitos que frecuentan este café, sus miserias y sus gloriosos y erectos tiempos pasados; hacerles soñar un poco, para que al menos en sus sueños y fantasías más remotos vuelvan a sentir el terso cuerpo de una mujer, para que al menos, por unos minutos olviden sus míseras y arrugadas vidas.
Estoy cansado, ha sido un día largo, pero al fin se va, ya no volverá y yo ya no volveré; mañana no seré el que soy ahora, seré otro. Creo que eso me gusta de los días que pasan, que dejo de ser lo que soy para ser otro.

Con mis kholos, esperamos pacientemente que llegue el día siguiente.

Lucian de Silentio
5 – I – 06

marzo 30, 2010

Qué palabras puedo usar cuando todas ellas no dicen sino una fracción de aquello que deseo que expresen.
Yo sé que es posible una o dos palabras, lo que no es posible es expresarlo...

enero 26, 2010

Pronto volveredel masallay traereimagenesnunca antesvistaspor nadiesporque nuncanadiesvolvio del masallaporque sigue alla
Yo queriaabrir los ojosdetodosy sin embargomehe quedadomas ciegodelo que ya estaba,yanomeimporta de todosmodos se queestoyde vuelta y esono es masque un estadode concienciayquiero... muy prontovolveredelamas alla ylesvoya traerimagenes.