- Como hasta ahora ha sucedido, el sol calienta mi piel hasta quemarla.
- Esta mañana no deseaba salir, sin embargo desde la calle, alguien llamaba por mi nombre, alguien pronunciaba ese nombre que hace tanto tiempo me pusieron mis padres. Entraba claro y sonoro por la ventana aquel grito, que ya no era grito, sino un susurro: claro y sin embargo quedito...
Me vestí con rapidez. Despues de mucho tiempo afeite mi crecida barba, me reconoci enseguida; la voz seguia llamando por mi nombre. Me puse la camisa negra de ayer y de todos los dias, ya esta tan roida, pero es mia y no tengo otra; el mismo pantalon, lo compre recien, cuando el otro quedo completamente raido. Me eche sobre las espaldas el abrigo negro y me puse la bufanda negra, cogi el sombrero; vi por la ventana que hacía un sol intenso. Tome el libro y lo meti al bolsillo. Volvi desde las gradas, habia olvidado la botellita de wyskie. dije: "ya me voy", pero nadie respondió, solo la voz, que segía llamando desde la calle.
Cruce la calle y salude a la señora que miraba desde la puerta abierta, con la escoba en la mano. Contesto con voz de ultratumba, estaba ronca la pobre, el frio le había afectado pronto.
Las piedras se me incrustaban por la suela, senti calor en todo el cuerpo, senti que una gota de sudor nacia en la axila derecha y luego otra en la izquierda, y a pesar del calor que hacia, las senti muy frias. Pense: "quiza debi no ponerme el abrigo", pero no podia, sabía que por la noche haria mucho frio y que permanecerá en la calle todoel día. La voz ya no la oía, solo las voces de los voceadores que anunciaban a voz en cuello: "villa fatima un boliviano, tejada sorzano, plaza murillo, ingavi, montes, ceja" "camacho, perez, autopista, ceja dos bolivianos"; el zumbido de los motores y las bocinas de conductores exasperados retumbaban en mi oido. La voz ya no se oía, el calor era cada vez mas insoportable bajo mi abrigo y la gente me miraba como si viesen a un payaso. Tome el minibus hacia mi destino y solo en ese momento supe que debia ir hacia algun sitio, no estaba seguro si me llevaba hacia plaza murillo o hacia plaza del estudiante; no pregunte, no queria aparecer como un estupido.
Recorrimos calles y mas calles, en una de ellas vi a Andrea, aunque no podia ser porque ella estaba alla en las lejanas tierras de Tarija y yo aqui en la altiplánica urbe paceña; no podia ser ella y sin embargo algo me dijo que había sido ella quien me habia llamado desde la mañana, había sido su voz, la que había perforado mis ventanas y mis oidos. Abri la puerta y quise bajar sobre la marcha; el chofer grito y freno en seco haciendo chirriar los frenos y dijo: "esta loco, que le pasa, se quiere matar o que, estos..." le pague y lo vi partir. Detras del minibus logre oir como chirriaban las gomas sobre el asfalto de uno o dos automoviles. El chofer volteo y yo le sonreí, luego segui a aquella chica; pera no era una mujer cualquiera, era ella, era Andrea. La segui hasta que buscó algo en el bolsillo del pantalon, sacó unas llaves; me pare detras de ella, volteo, hizo una mueca, tal vez segun ella sonreía: Ella sabía seguramente que si yo hubiese sido un maniatico no podría hacer nada: atacarla, por la gente que pasaba por esta acera, como por la opuesta; ella no sabía que la insanía no mide ni tantea nada, sólo actua; note algo de nerviosismo, le sonreí a mi vez y supe que no debi hacerlo, ya que la espantaria con mi sonrisa de algunos dientes vacia. Cerre la boca y ella logro atinar en la cerradura y oi como se abrio la chapa, fue un sonido metalico, como si cayese un trueno junto a mi oreja izquierda, ya que no oigo nada con la derecha. "Andrea" le dije, pero ella cerro la puerta y note terror en sus ojos.
Me quede junto a la puerta. cuando me alejaba vi que desde una ventana vigilaba ella. Espere en la esquina algo mas de hora y media, me dolieron los pies y decidi irme. Ya no oia la voz, ya no oia nada, todo habia vuelto a ser normal, como siempre habia sido.
Cogi un minibus al azar, pague el pasaje y me senti observado por la espalda, pero no ose voltear. Saque el libro y me puse a leer y luego solo a mirar. Mi cuerpo estaba bañado en sudor y senti calor, saque la botellita de wyskie, estaba frio y bebi de un solo trago media botella. Me senti refrescado. Baje en una esquina y camine hacia la calle paralela. Vi una mujer que cambiaba a un niño, juntoa ella otros dos niños bebían un liquido medio amarillo de una olla de aluminio; una mujer le puso una moneda en el sombrero que yacia sobre la vía, muy junto a ella; se olvido del niño y tomo la moneda, la beso y se la guardo en el seno.
Que tal viejo! tu relato me recordo al lugar donde vivo, aca el sol arde, pica, molesta, quema, estresa y hasta provoca dolor de cabeza... pero que le vamos a hacer, creo que el mundo entero esta pasando por eso llamado "Calentamiento Global"... en fin... lo bueno es que existe la cerveza para combatirlo... aunque el whiskey es bueno, suerte....
ResponderBorrar¿cuál calor si dices que una doña estaba ronca por el frío?
ResponderBorrarBueno, esto de literatura como anecdotario se me hace muy falso... pero bueno.
Saludos
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