julio 15, 2009

aLLá eN lA eSQUINa

Allá en la esquina vende una mujer. Vende "tucumanas". Viste mandil celeste, pollera café y sombrero blanco de un material sintético, con un adorno de flores de plastico. Su carrito de metal, con vidrios gracientos deja ver su mercancia al tiempo que intenta protegarla del polvo. Una sombrilla celeste con florecillas diminutas de muchos colores la protege del sol.
Desde el fondo de la calle aparece un sombrero blanco, viejo y percudido. luego aparece el rostro indigente de una potosina que mendiga en plaza Murillo. Junto a ella camina una señorita de traje azul y una cartera bao el brazo que combina con sus zapatos; parece no darse cuenta que a su lado camina una mujer como ella. Los harapos, en que se han convertido tan bellos y milenarios tejidos, invisibilizan a la vieja. ambas se acercan hasta la esquina, hasta donde esta la vendedora de "tucumanas". La señorita dobla la esquina y baja por la misma acera calle abajo y se pierde de mi vista; tampoco me intereza verla, no es "bonita".
La vieja le dice algo a la vendedora y alarga una mano; pide comida, no le puede pedir otra cosa. Quizás un pedazo, unos mendruguillos de "tucumana". La vendedora se muestra indiferente, parece que para ella la vieja tampoco existe.
La vieja continua de pie delante del carrito, mirando como extasiada. En eso se acerca un hombre algo rollizo y la vendedora lo atiende con rapidez. En un platillo le sirve una "tucumana"; él trae dinero. El hombre muerde un trozo grande ante la mirada de la vieja. Luego ella da unos pasos, llegando hasta la esquina. De la nada saca un palito, delgado y chiquito que ahora utiliza como baston.
Toda la gente se mueve a su alrededor presurosa y ensimismada, esquivan a la vieja como se esquiva el pie para no pisar la mierda. Ella mira, de pie en la esquina y no sé qué es aquello que mira. En el radio un locutor dice que hoy es día de la mujer, para la vieja es sólo otro día más con la barriga vacía. Cruza la calle y se pierde de mi vista, sólo de mi vista, porque para los demas ella nunca estuvo en esa esquina.

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