
No debí intitular de esa manera este escrito, pues no tengo pies, tengo patas y garrapatas, eso suena a rima, no fue mi intención, sólo lo dije y ya.
Este mundo es mío, no soy yo propiedad de el, él me pertenece, me pertenece porque así lo considero. No importa si debo reptar y arrastrarme por esta vida en cuatro patas, no importa si alguno que otro día debo arañar entre basurales por conseguir un bocado, nada no importa siempre que pueda tener el mundo a mis pies, un mundo, no ya el mundo, sólo uno, este que conozco, que es mío.
––Hace algo de frío no te parece?
––Lo sé, no hace falta que lo digas, tengo la panza vacía y helada.
––Dejaos de quejarse pequeños…
Han de estar conversando así o no, no lo sé, ni lo puedo imaginar. Nunca comprendí aquel dicho que dice: “llevo una vida de perros”, eso ha de ser una ofensa.
No puedo imaginar lo que pueden pensar los perros, trate de imaginarlo, trate de entrar en los pensamientos de estos canes y sólo puedo… no importa es posible que los perros no piensen, ni tengan pensamientos, han de estar condicionados: estimulo, respuesta y refuerzo, después se tiene un animal domado. Estos perros no lo están, están libres, tienen una mundo a sus pies, a sus patas; tenemos un mundo bajo nuestras patas, el nos pertenece.
––No puedo creer que hayamos llegado a esto…
Insisto, no puedo, me callo.
––Di algo, lo que sea, puedes hacerlo.
––El otro día soñé que era humano…
––¡Pesadilla habrá sido aquello!
––Los perros no soñamos. Lo que dices va contra nuestra naturaleza, contra lo que somos.
––Nada más eso faltaba, perros humanizados…
––Perros humanizados? Como puedes decir eso, aún tenemos hocico, patas y el rabo, como puedes ser tan tonto, para decir que estamos humanizados…
––Lo haces al discutirme, lo hago al dialogar contigo, debiéramos estar correteando gatos y olfateándonos entre nosotros, riñendo por alguna perra, orinando a los postes, pero no pensando.
––Sólo el estulto humano puede hacernos parecer a él…
––Si es él quien nos hace parecer a él, porque no nos liberamos, le seguimos el juego, ahora debiéramos callar.
––guaug, guaug, grrreee, guaug…
––auuuuhhh!
––Ven, ya lo estamos logrando, nadie sabrá descifrar aquello.––No hace falta que lo hagan, en general suelen pensar por nosotros, como si se tratase de humanos… otra vez humanos, guaug, guau, guau, guau.
Este mundo es mío, no soy yo propiedad de el, él me pertenece, me pertenece porque así lo considero. No importa si debo reptar y arrastrarme por esta vida en cuatro patas, no importa si alguno que otro día debo arañar entre basurales por conseguir un bocado, nada no importa siempre que pueda tener el mundo a mis pies, un mundo, no ya el mundo, sólo uno, este que conozco, que es mío.
––Hace algo de frío no te parece?
––Lo sé, no hace falta que lo digas, tengo la panza vacía y helada.
––Dejaos de quejarse pequeños…
Han de estar conversando así o no, no lo sé, ni lo puedo imaginar. Nunca comprendí aquel dicho que dice: “llevo una vida de perros”, eso ha de ser una ofensa.
No puedo imaginar lo que pueden pensar los perros, trate de imaginarlo, trate de entrar en los pensamientos de estos canes y sólo puedo… no importa es posible que los perros no piensen, ni tengan pensamientos, han de estar condicionados: estimulo, respuesta y refuerzo, después se tiene un animal domado. Estos perros no lo están, están libres, tienen una mundo a sus pies, a sus patas; tenemos un mundo bajo nuestras patas, el nos pertenece.
––No puedo creer que hayamos llegado a esto…
Insisto, no puedo, me callo.
––Di algo, lo que sea, puedes hacerlo.
––El otro día soñé que era humano…
––¡Pesadilla habrá sido aquello!
––Los perros no soñamos. Lo que dices va contra nuestra naturaleza, contra lo que somos.
––Nada más eso faltaba, perros humanizados…
––Perros humanizados? Como puedes decir eso, aún tenemos hocico, patas y el rabo, como puedes ser tan tonto, para decir que estamos humanizados…
––Lo haces al discutirme, lo hago al dialogar contigo, debiéramos estar correteando gatos y olfateándonos entre nosotros, riñendo por alguna perra, orinando a los postes, pero no pensando.
––Sólo el estulto humano puede hacernos parecer a él…
––Si es él quien nos hace parecer a él, porque no nos liberamos, le seguimos el juego, ahora debiéramos callar.
––guaug, guaug, grrreee, guaug…
––auuuuhhh!
––Ven, ya lo estamos logrando, nadie sabrá descifrar aquello.––No hace falta que lo hagan, en general suelen pensar por nosotros, como si se tratase de humanos… otra vez humanos, guaug, guau, guau, guau.
JHahajhJahJAHAhah!!!
ResponderBorrarMi estimado señor: veo harto incrementado el amor que siento por los canidos compañeros de cuatro patas....Mis saludos.
Distinto sera el trato que a partir de esta fecha le propicie al unico e inmutable conpañero que tuve jamas...Mi perro Negro (Negrooo.... sos una masaaa, boludooo!!!!!.......sos Un genioooo....el mas mejorrr!!!!)