Se acuerdan ustedes de Sebastiana Quispe, la niña, hoy anciana legendaria del cine boliviano y del cine indigenista, protagonista de aquella pelicula/documental, laureada en Bolivia y el mundo. Antes de proseguir debo hacer una aclaración fundial: escribo a las corridas y con muchos sentimientos atravesándome.
Ayer por la noche (26 de octubre de 2005), hubo en la ciudad de La Paz, en el cine 6 de agosto, un homenaje a Don Jorge Ruiz, director de esa cinta, a quien, considero justo merecedor del tal reconocimiento. Lo propio pienso respecto de Don Luis R. Beltran a quien se galardono anoche, con la máxima distinción cultural del ministerio de Cultura de Bolivia.
Lo que me tiene molesto es como obraron respecto de Doña Sebastiana Quispe, actriz central de aquella película/documental. Considero que ella es tan merecedora de la medalla al merito cultural y no sólo del diploma que se le dio, por una parte; por otra, ella ya lo expreso anoche, demanda, en sus palabras: ayuda a la gente, ayuda que puede entenderse de muchas maneras, anoche señaló que su esposo falleció recientemente, por lo que ella esta muy triste y no tienen quien la "mantenga", "ahora de que voy a vivir", decía, no ceo que sea una mujer dependiente e inactiva hasta ahora vivió como siempre había vivido, no fue la típica actriz que vive de sus actuaciones, eso no sucede en Bolivia. Anoche revise la revista Escape número 218 (del matutino La Razón), en el que se le hace una entrevista y donde aparece junto a su esposo, entrevista en la que de igual modo pide ayuda, en aquel entonces se lo emplazaba a J. Ruiz; anoche lo hizo a todos nosotros, a todos los que estuvimos ahí y a todos los que nos llenamos la boca de elogios dentro y fuera del país cuando nos hablan de esa película/documental, lo hizo en particular a todos aquellos, que como reconoció Don Carlos Mesa, tuvieron y tienen la responsabilidad mayor en Bolivia: la primera magistratura, él comenzó presentándole sus respetos y luego reseño un poco de la historia del cine nacional, en la parte final, se permitió una reflexión en esa línea; es decir, sobre el papel del Estado en la "modernización" del país y del área rural, que no habría logrado y que sería una deuda social para con los indios, que no puede continuar, para que en cincuenta años, alguien diga algo similar, que aún se encuentra donde se encontraba hace cincuenta años. Se lo debemos y nos lo debemos a nosotros mismos.
Por otro lado, en el folleto que se nos ofreció anoche, en la presentación y/o editorial de ese escrito, el Señor embajador de España nos dice "...Sebastiana volvió para no alejarse nunca de su tierra, de sus raíces, de su cultura y para luchar por ellas..." ello con sólo es cierto, sino que es a la vez una interpelación para nosotros, Doña Sebastiana volvió a su tierra, el problema, me parece, es que nosotros no volvimos con ella, no fuimos con ella a su comunidad, la dejamos sola en su lucha y desde palcos oficiales, desde palcos del mundo la aplaudimos y le dimos pedazos de cartón y ramos de flores, que en nuestra mentalidad (pseudo)citadina vale y mucho, pero para ella no vale más de lo que valen las palabras y las promesas; ella volvió en realidad nunca se fue de su lugar, fue su imagen, su imagen bordeo al mundo, por decirlo de alguna manera, ella siempre estuvo junto a su tierra, junto a sus ovejas, junto a su pobreza, ella y su gente fueron al mundo expuestos como tribu; nuestra inopia y desidia nos hace creer que ella esta feliz cuando la aplauden y cuando le dan un certificado, un diploma... no digo más porque me sale espuma.
Por otro lado, no quiero dejar de protestar, no se le dio la medalla al merito cultural, por india o porque no lo merece, esa película/documental fue, es y será un hito histórico en Bolivia y Latinoamérica, fue galardonada y fue pabellón de Bolivia al mundo cinematográfico; por ello creo que es injusto que no se le haya reconocido con esa medalla, dije líneas arriba que ellas no cuentan más que las palabras, pero es justo reconocerla, a quienes lean esto y tengan la posibilidad de hacerlo oír a más oídos: háganlo, si lo comparten. De no hacerle aquel reconocimiento, pienso que se confirmara: a los indios continua excluyúndoselos, incluso de reconocimientos bien merecidos, se los excluye por indios, no por ineptos, por indios, la pigmentocracia, la colonialidad y no voy a decir que el Bolivia no se reconoce y bla, bla, bla, eso es cierto, pregunto: a qué se debe.
Algo llamativo, me pareció el afán de Doña Sebastiana, que no digo que este "mal" o "bien" y lo traigo a colación, por descuido; de querer ir a la ciudad, ella, la ciudad es vista con mucha esperanza por los indios, es triste que la gente india quiera ser un citadino y podrá serlo seguramente, pero será un ciudadano de quinta categoría, porque a eso van a las ciudades a ser mendigos o (pseudo)comerciantes que viven con menos de veinte bolivianos al día, que a diario deben luchar como lo hacían en el campo, y como dicen en la jerga popular, para colmo los discriminan, los desprecian... Ayer me mostró hasta que punto quedan aún vigentes las relaciones de exclusión y desigualdades sociales, a pesar de leyes y toda laya de palabrería intercultural, afirmo, pues, lo que pienso, las leyes no cambian nada per se los cambios lo hacemos los humanos y los cambios no se prescriben se practican.
Pienso y algunas personas ayer lo manifestaban, el Estado debe otorgarle una renta vitalicia o algún tipo de estipendio económico a Doña Sebastiana, no sólo porque lo pide, sino que es justo que lo haga; aquí no voy a pedir cantidades, sólo pido que si consideran justo se sumen a esta causa. No digo más: le indo mi homenaje a ella y todos los que lograron esa película/documental.


Ayer por la noche (26 de octubre de 2005), hubo en la ciudad de La Paz, en el cine 6 de agosto, un homenaje a Don Jorge Ruiz, director de esa cinta, a quien, considero justo merecedor del tal reconocimiento. Lo propio pienso respecto de Don Luis R. Beltran a quien se galardono anoche, con la máxima distinción cultural del ministerio de Cultura de Bolivia.
Lo que me tiene molesto es como obraron respecto de Doña Sebastiana Quispe, actriz central de aquella película/documental. Considero que ella es tan merecedora de la medalla al merito cultural y no sólo del diploma que se le dio, por una parte; por otra, ella ya lo expreso anoche, demanda, en sus palabras: ayuda a la gente, ayuda que puede entenderse de muchas maneras, anoche señaló que su esposo falleció recientemente, por lo que ella esta muy triste y no tienen quien la "mantenga", "ahora de que voy a vivir", decía, no ceo que sea una mujer dependiente e inactiva hasta ahora vivió como siempre había vivido, no fue la típica actriz que vive de sus actuaciones, eso no sucede en Bolivia. Anoche revise la revista Escape número 218 (del matutino La Razón), en el que se le hace una entrevista y donde aparece junto a su esposo, entrevista en la que de igual modo pide ayuda, en aquel entonces se lo emplazaba a J. Ruiz; anoche lo hizo a todos nosotros, a todos los que estuvimos ahí y a todos los que nos llenamos la boca de elogios dentro y fuera del país cuando nos hablan de esa película/documental, lo hizo en particular a todos aquellos, que como reconoció Don Carlos Mesa, tuvieron y tienen la responsabilidad mayor en Bolivia: la primera magistratura, él comenzó presentándole sus respetos y luego reseño un poco de la historia del cine nacional, en la parte final, se permitió una reflexión en esa línea; es decir, sobre el papel del Estado en la "modernización" del país y del área rural, que no habría logrado y que sería una deuda social para con los indios, que no puede continuar, para que en cincuenta años, alguien diga algo similar, que aún se encuentra donde se encontraba hace cincuenta años. Se lo debemos y nos lo debemos a nosotros mismos.
Por otro lado, en el folleto que se nos ofreció anoche, en la presentación y/o editorial de ese escrito, el Señor embajador de España nos dice "...Sebastiana volvió para no alejarse nunca de su tierra, de sus raíces, de su cultura y para luchar por ellas..." ello con sólo es cierto, sino que es a la vez una interpelación para nosotros, Doña Sebastiana volvió a su tierra, el problema, me parece, es que nosotros no volvimos con ella, no fuimos con ella a su comunidad, la dejamos sola en su lucha y desde palcos oficiales, desde palcos del mundo la aplaudimos y le dimos pedazos de cartón y ramos de flores, que en nuestra mentalidad (pseudo)citadina vale y mucho, pero para ella no vale más de lo que valen las palabras y las promesas; ella volvió en realidad nunca se fue de su lugar, fue su imagen, su imagen bordeo al mundo, por decirlo de alguna manera, ella siempre estuvo junto a su tierra, junto a sus ovejas, junto a su pobreza, ella y su gente fueron al mundo expuestos como tribu; nuestra inopia y desidia nos hace creer que ella esta feliz cuando la aplauden y cuando le dan un certificado, un diploma... no digo más porque me sale espuma.
Por otro lado, no quiero dejar de protestar, no se le dio la medalla al merito cultural, por india o porque no lo merece, esa película/documental fue, es y será un hito histórico en Bolivia y Latinoamérica, fue galardonada y fue pabellón de Bolivia al mundo cinematográfico; por ello creo que es injusto que no se le haya reconocido con esa medalla, dije líneas arriba que ellas no cuentan más que las palabras, pero es justo reconocerla, a quienes lean esto y tengan la posibilidad de hacerlo oír a más oídos: háganlo, si lo comparten. De no hacerle aquel reconocimiento, pienso que se confirmara: a los indios continua excluyúndoselos, incluso de reconocimientos bien merecidos, se los excluye por indios, no por ineptos, por indios, la pigmentocracia, la colonialidad y no voy a decir que el Bolivia no se reconoce y bla, bla, bla, eso es cierto, pregunto: a qué se debe.
Algo llamativo, me pareció el afán de Doña Sebastiana, que no digo que este "mal" o "bien" y lo traigo a colación, por descuido; de querer ir a la ciudad, ella, la ciudad es vista con mucha esperanza por los indios, es triste que la gente india quiera ser un citadino y podrá serlo seguramente, pero será un ciudadano de quinta categoría, porque a eso van a las ciudades a ser mendigos o (pseudo)comerciantes que viven con menos de veinte bolivianos al día, que a diario deben luchar como lo hacían en el campo, y como dicen en la jerga popular, para colmo los discriminan, los desprecian... Ayer me mostró hasta que punto quedan aún vigentes las relaciones de exclusión y desigualdades sociales, a pesar de leyes y toda laya de palabrería intercultural, afirmo, pues, lo que pienso, las leyes no cambian nada per se los cambios lo hacemos los humanos y los cambios no se prescriben se practican.
Pienso y algunas personas ayer lo manifestaban, el Estado debe otorgarle una renta vitalicia o algún tipo de estipendio económico a Doña Sebastiana, no sólo porque lo pide, sino que es justo que lo haga; aquí no voy a pedir cantidades, sólo pido que si consideran justo se sumen a esta causa. No digo más: le indo mi homenaje a ella y todos los que lograron esa película/documental.


No vi la pelicula, ni nunca conoci de Sebastiana....y de acuerdo con lo que leo, esta mal. Muy madura su nota, muy realista ademas. ESpero algun dia gozar de la madurez que matiza sus textos y no asi del caos que mancha lo mios.
ResponderBorraragradezco sus comentarios; le recomiendo verla.
ResponderBorrarMe comentaba Feju sobre la posibilidad de que usted nos regale con su presencia aqui en tarija...
ResponderBorrarEspero sea posible su llegada, y le ruego exhorte a Feju a venirse aunquesea a pata. Podamos talvez degustar unos vinitos culturales (que luego del segundo vinito cultural, de cultural no tiene nada) en un pesimo local conocido como la candela del cual el Sr. feju seguramente ya le comento algo.